Mundos oníricos

Día que no me hallo despierta ni dormida,
cavilan incesantemente en el pensamiento
ideas que revolotean mi refugio mental;
sin poder escapar de la invisible cortina
me escondo en una inspiración fugaz.

Cuento los pasos de mi cama al sillón,
afano mis dedos y prendo el ordenador,
escribir me anima y relaja, es mi confesión
cuando entre dudas suspiro mi respiración.

Encuentro repetitivo de los mismos sueños
que de evocarlos se asemejan a pesadillas,
siempre cansada caminando laberintos
por oníricos lugares no del todo extraños.

En azul diviso varias lunas y hasta cerros,
a veces montañas naranjas y mares grises,
paisajes que no parecen sitios terrestres
como viajera recorriendo otros mundos.

Si estoy en vigilia añoro soñar encuentros
pero cuando entre sábanas sudo inciertos
quisiera no volver a dormir obligada
para perderme de nuevo en esta realidad.