Caminantes

Los caminantes van y vienen, nunca cesan en su andar…

Pasos que golpean la tierra

¿hacia qué dirección se dirigen?,

¿a dónde van juntos los caminantes?,

con prisa pisotean los caminos.

Caminante I

Perdidas entre las sombras que forman los árboles en el ocaso van las ilusiones del caminante sin rumbo.

Busca entre los bolsillos el mapa hacia su destino final, y por más que esculca no encuentra nada escrito.

Caen al piso del sendero unas monedas, un encendedor y la foto de él mismo cuando era niño.

Al agacharse a recoger lo que de sus bolsillos ha caído mira su figura en un charco cristalino.

Toma profundo aliento, cierra sus ojos y acurrucado como una vasija de barro añora fundirse con la tierra.

Caminante II

De los úteros fecundos salen bípedos mamíferos torpes que lloran su miedo a vivir;

no caminan porque no saben, pero tampoco hablan porque no saben, ni mucho menos cantan, declaman, escriben o pintan.

Humanos limitados a los cuidados de otros antecesores aún no ansían caminar y sin embargo se alimentan del ejemplo para emprender algún día la marcha.

Caminante III

Pies descalzos sobre hierba mojada dejan huellas de sal y sobre la arena en las playas pisan la marca de agua que borran las olas.

Un sólo origen acuático que inundó al paraíso y permitió que sobrevivieran los caminantes.

Fotografía de Diego Armando Torres Castillo