Desahogo

El conjuro

 
De momento revivo el odio que siento,
quisiera apuñalar mil veces tu carne,
aplastar con una piedra tu hipócrita rostro,
sepultarte en el infierno de tu engaño,
de la impotencia y del olvido mortal.

Este poema es mi gran conjuro de poder
pronto no respiras mi mismo aire terrenal
pero antes infelices tus días serán,
vientre materno que te parió momificado,
a ninguna mujer jamás satisfacerás
traicionado y herido por ellas serás,
tus faenas de macho cabrío finalizadas;
que tu odio envenene el agua que bebes
y el tóxico circule efectivo por tu sangre.

Adonaí te invoco para que inicies la magia,
el gran sabio Salomón de intermediario;
Jehová te entrego lo que es de tu creación
el alma de quien nunca entendió el amor;
espíritus de Malkuth entre sus columnas
aguardan a quien va este conjuro dirigido;
libre queda lo que con mi sangre se cruzó,
en sacrificio he ganado la absolución;
mis hijos no nacidos pagaron con fervor.

Tetragramaton que  reclama a este mortal,
en cuerpo y espíritu de quien me fallo;
mi trabajo siempre impecable se realizó,
entrego y espero la gratificación.

Ha quedado por mi parte saldada la deuda
no debo ni reencarnaciones ni expiación,
con el odio entregado sana mi corazón,
se libera mi alma y la de mi generación;
yo bruja, maga de alto poder y posición,
te maldigo… y en calma aguardo mi compensación.

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Cotidianidad

Palabras ahogadas


Palabras calladas que osan ser escritas,
letras oportunistas se expresan sin voz,
sueltas como solitarias viajeras
en orden fonético la mente ajusta;
desahogan mi maremagno emocional,
me elevan hacia el éxtasis de mi ser
a mi más profundo sentir de ermitaña.

Palabras esquivas de las distracciones,
fugaces como luces de pirotecnia
me urge plasmarlas en lienzo de piel,
evitar que se suiciden con el tiempo;
y si con los años mueren entre el polvo
nada pasará, lograron su cometido.

Desahogo

Apostasía… mía


Absurdo mito del dios en los templos venerado,
estatua fría y pálida sin corazón
imaginario orate diseñador de formas,
es la misma mente del hombre manipulador.

Paredes construidas con dolor, miedo y sangre,
iglesias mal nacidas de una puta mayor.

Osadía doctrinaria cree al humano posesión
y arrincona en su existencia desilusión.

Silencio hipócrita de mil atrocidades,
a través del tiempo en moral persecusión.

Tapizados altares con oro y sumisión
en ritual bajo sotanas falos en erección.

Abominables pensamientos en nombre del Cristo
secundan sodomías y vejámenes en su honor.

¿Señor perdona nuestros pecados?, ¿perdón?, ¿por qué?,
¿acaso nuestro ego perdona al que nos ofende?

Idiotez mayor la de creerse el hombre pecador
si es en voluntad causante de su decisión.

Amor con sufrimiento es clara perversión
de la culpa las ataduras por generación;
se tergiversa todo sentir desde el corazón,
hace al hombre alimento para el depredador.

Me declaro hereje sin nadie en crucifixión,
no necesito hacer venia a ningún salvador;
si por cargar las cruces de otros el mundo sufre,
no es cuestión de que lo solucione un redentor.

Indigesta la cordura cuando no hay razón,
las fábulas inventadas respecto a un creador.

Apóstata me proclamo libre de esta adicción
de hacer y culpar a otros por mi consciente acción
o de seguir pecando por propia convicción
cuando de rodillas hipócrita pido perdón.


Desahogo

Desilusión


Desilusión que siente mi ego
inocua para mi alma;
difícil no ilusionarme,
manía de confiar en palabras.

Pretenciosa vanidad
la de merecer tu atención,
siendo contradictorio el mundo
no es como en mi imaginación.

La vida envolvente y sagaz
me recuerda lo pasajero,
no imaginas el mismo arcoíris
ni las fantasías de mis sueños.

Me refugio en mi real entorno,
bajo la mirada a mi plexo
veo emanar mi luz y exhalo,
añoro el regreso al hogar.

Desahogo

Muere…


Lo que nace y se cansa muere
como inevitable destino;
agoniza el día y su afán,
la noche y su insomnio,
el invierno con el fuego
y la oscuridad con el brillo.

Anuncio mudo sin trompeta,
ángel bello que brinda alivio
alado se lleva las almas,
custodia su final destino.

Mueren los besos ausentes
en labios resquebrajados,
las canciones sin cantantes
y el loco sin su demencia.

Unge la ilusión las frentes
promesa de vida eterna,
de la que hablan los profetas
y se escriben en historietas.

Estado que reclama trofeo
de inquisidor y justiciero,
recuerda a diario su presencia,
en su trabajo no da tregua...

Refugio frío de lo mortal,
de lo que duele, pesa y ríe;
sufre muerte de desprecio,
insiste en ser recordada.

También cae la flor marchita
en el olvido sin perfume;
perece el amor humano,
el engaño y el odio enemigo.

Entre la muerte de instantes
la vida transcurre mustia;
se agotan los enamorados
cuando la rutina acosa,
los sueños de tristes niños,
los viejos de ingrato olvido.


Cotidianidad

Insomnio


Cierta hora de madrugada sin somnífero
expectante de mi insistente vigilia,
minutos taciturnos que desean ver el día
con intención burlona de ojeras me trasnochan.

El cansancio que me venció horas atrás
se despierta porque sufre de incertidumbre;
no logro conciliar el sueño, no hay consenso
entre mi cerebro y mi deseo de dormir etéreo.

Mi cuerpo sudoroso lucha con las sábanas,
anhela vencer este desvelo insoportable;
Morfeo no escucha mis plegarias suplicantes
de yacer en un tibio abrazo enamorada.

Prendo las velas para delatar a mi sombra
que una vez descubierta me invita un té;
desilusión al darme cuenta que ese reflejo
es tan insensible y mudo como mi desvelo.

Rebobino en mi memoria  recuerdos,
entonces escribo cansada sin luz ni tinta;
lo que hice hasta hoy ya pasó de momento,
lo que no hice de incógnito también pasó,
lo que dije se fue volando con mi aliento
y lo que no escribí murió en el olvido.

Y sueño despierta para evadir mis miedos
insistentes y leales centinelas de turno;
insomnio cruel que alimenta mi vigila,
solitario sin amante que me trasnocha,
me aterriza cuando quiero levitar en sueños
y me incita a escribir versos cansados.